¿abstracción y arquitectura = esencia ≠ forma?

¿abstracción y arquitectura = esencia ≠ forma?

Reproducimos el texto publicado en el libro que recoge los textos preliminares del Campus Ultzama Internacional 2011 Llegadas/Partidas

abstraer (del lat. abstrahere)
1. tr. Separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción
2. intr. Prescindir, hacer caso omiso
3. prnl. Enajenarse de los objetos sensibles, no atender a ellos por entregarse a la consideración de lo que se tiene en el pensamiento

esencia (del lat. essentia, y este calco del gr. οὐσία)
1. f. Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas
2. f. Lo más importante y característico de una cosa

¿ABSTRACCIÓN Y ARQUITECTURA = ESENCIA ≠ FORMA?
¿Qué queremos decir cuando hablamos de abstracción? ¿Y en la arquitectura? ¿Puede, entonces, hablarse de arquitectura abstracta? ¿Y, por oposición, cabría entonces hablar de una arquitectura figurativa?

Antes de formular cualquier postura fundada parece cuanto menos razonable plantearse esas cuatro preguntas para evitar en lo posible caer en la confusión que la sobreutilización del término ha causado. También para deshacer algún equívoco, alguna que otra ambigüedad y poder establecer unas bases firmes de discusión. Más allá de eso sí puede darse por asumido que el siglo XX está marcado por la abstracción y que ésta es, sin discusión, una matriz y un atributo específico de la modernidad. La abstracción, pese a no ser la única, se ha demostrado como la referencia más fértil y valiosa del último siglo.

Cabría también hacer mención a las sutiles diferencias del concepto según la disciplina que se lo arrogue, bien sea la matemática, el lenguaje, el pensamiento, la lógica, la informática, la psicología, la filosofía o, cómo no, el arte. Sin pretender ser exhaustivos, parece razonable convenir que lo que todas las definiciones sobre el concepto en estas y otras disciplinas comparten es la búsqueda de lo esencial. Por tanto, y acudiendo estrictamente a la definición etimológica del término, la búsqueda de ‘aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas’ y ‘lo más importante y característico’. Así, la abstracción en arquitectura, más allá de una respuesta concreta, debería interpretarse como esa indagación sobre la esencia. Y debería identificarse por dar respuestas adecuadas a la búsqueda de lo que es permanente, invariable, importante y característico en términos arquitectónicos. Aunque toda arquitectura lleva consigo un cierto proceso de abstracción, entendido como proceso intelectual donde se escrutan todos los parámetros que condicionan a un objeto arquitectónico concreto, es la intensidad y rigurosidad de la búsqueda sobre las esencias mismas de la disciplina –proporción, geometría, lógica constructiva o adecuación al lugar y al programa– la que evalúa y cuantifica su grado de abstracción más allá de su forma o respuesta.

Al igual que la primera Improvisación de Wassily Kandinsky en 1910 establece el punto de partida consensuado para la definición de arte abstracto, también parece un acuerdo generalizado acudir a la tesis doctoral de Wilhem Worringer, Abstraktion und Einfühlung, de 1908, como el texto fundamental para construir su argumentación en el ámbito de la modernidad artística. Sin ser necesario ahondar en la vigencia de muchos de sus aspectos, queda más que demostrada la lucidez de sus explicaciones, ya que mediante la abstracción –dirá Worringer– se intenta sustraer al objeto del mundo exterior, despojarlo de cualquier dependencia o arbitrariedad, convertirlo en necesario e inmutable, aproximarlo a su valor absoluto y sincero. Es decir, por la abstracción se llega inevitablemente a la ley que evita el caos y elimina lo contingente o lo arbitrario. La Abstraktion tiende hacia lo universal, condición básica del juicio estético; la Einfühlung, en cambio, es un proceso de corte sentimental, subjetivo. La Abstraktion trata de desembarazarse de subordinaciones o, más importante, de la arbitrariedad, aproximándolo hacia lo válido. En definitiva, trata de acercarse a la esencia de las cosas.

Sin embargo, cabría distanciarse prudentemente del arte a la hora de enunciar los atributos de la abstracción en relación a la arquitectura, pues si bien comparte objetivos comunes con esa y otras disciplinas, también tiene rasgos específicos que la cualifican. En la esencia de ésta reside, por ejemplo, la de intervenir en un contexto cultural con unos condicionantes particulares, ajustarse a los requisitos iniciales, adecuarse a los medios disponibles, implantar un orden o, sobre todo, someterse a la materialidad de su construcción, sin la cual la arquitectura no existe. Es la intensificación en la búsqueda o esencialidad de estos aspectos la que ha caracterizado a los grandes maestros de la arquitectura moderna, que han sabido poner el acento en parámetros distintos demostrando que es posible la abstracción más allá de la solución formal adoptada, que debería ser considerada dentro de lo contingente o mutable, es decir, de lo no esencial. En consecuencia cabe pensar que una mayor sinceridad en la búsqueda de esa esencialidad comportará, por tanto, una mayor esencia en la categoría de lo estético y, por tanto también, mayor belleza.

Por todo ello, parece adivinarse que más allá de la forma concreta, hay abstracción y belleza en la exactitud y en la precisión, entendida como orden, que limita los requerimientos iniciales y profundiza honestamente en el equilibrio siempre inestable entre los medios y los fines a obtener mediante la intuitiva, intensa y controlada brevedad expresiva que evita la desproporción que aleja a la disciplina de su verdadera vocación de proposición y permanencia.

¿No parece esto seguir siendo plenamente válido?

 

¿ABSTRACTION AND ARCHITECTURE = ESSENCE ≠ FORM?
What do we mean when we speak of ‘abstraction’? And in architecture? Can we then speak of ‘abstract architecture’? And, by way of opposites, could we then speak of ‘representational architecture’?

Before we begin to formulate postures, it seems reasonable to put down these four questions. In doing so, we as much as possible avoid falling into the confusion that overuse of the term has caused. Also, undo any mistake, resolve any kind of ambiguity, and be able to set some solid bases for discussion. Beyond that, it can in fact be said that the 20th century was marked by abstraction, and that abstraction is undisputedly a nuance and a specific attribute of modernity. Abstraction has proven to be the most fertile and valuable if not the only reference of the last century.

It would also be good to mention the subtle differences of concept that arise, depending on the discipline adopting it, whether mathematics, language, thought, logic, computers, psychology, philosophy or, why not, art. Without trying to be exhaustive, it seems reasonable to say that what all the definitions of the concept have in common, whatever the discipline, is a search for the essential. Going strictly to the etymological definition of the term, it is the search for “that which constitutes the nature of things, what is permanent and invariable about them” and “that which is more important and characteristic.”

In this way, although all architecture comes with a certain process of abstraction, understood as an intellectual process where there is a scrutiny of all the parameters that condition a specific architectural object, the intensity and rigor of the search for the discipline’s very essences –proportion, geometry, constructional logic, adaptation to the place and the program– is what assesses and quantifies its degree of abstraction beyond its form or response. Just like Wassily Kandinsky’s first Improvisation in 1910 set an agreed starting point for defining abstract art, it seemed a generalized consensus to look at Wilhem Worringer’s doctoral thesis of 1908, Abstraktion und Einfühlung, as the fundamental text for constructing its place in artistic modernity. Without necessarily dwelling on the validity of many of its aspects, the lucidness of its explanations has been more than proven; through abstraction, as Worringer would say, there is an attempt to remove the object from the external world, strip it of any dependence or arbitrariness, make it necessary and immutable, bring it close to its absolute and true value. That is, abstraction inevitably leads to the law that avoids chaos and eliminates the contingent or arbitrary.

Abstraktion tends toward the universal, a basic condition for aesthetic judgment; Einfühlung, in turn, is a process of a sentimental nature, subjective. Abstraktion tries to rid it of subordinations or, more importantly, arbitrariness, bringing it close to the valid. In sum, it tries to reach the essence of things. Nevertheless, it is good to be prudent and distance oneself from art when we state the attributes of abstraction in relation to architecture, because while it does share objectives with that discipline and others, it also has features that are specific to it. In its essence rests, for example, that of intervening in a cultural context with specific conditions, adjusting to initial requirements, adapting to the means available, establishing an order or, above all, subjecting itself to the materiality of its construction, without which architecture does not exist. It is the intensification of the search for the essentiality of these things that has characterized the great masters of modern architecture, who have known to put an accent on different parameters and thus prove that abstraction is possible beyond the formal solution adopted, which must be considered within the contingent or mutable; that is, the non-essential. Consequently we can think that more sincerity in the search for that essentiality will bring on more essence in the category of the aesthetic, and therefore more beauty.

For all these reasons we can discern that beyond the specific form, there is abstraction and beauty in exactitude and precision, understood as order, that limits the initial requirements and honestly delves into the ever unstable balance between the means and the ends to achieve through the intuitive, intense, and controlled expressive brevity that avoids the disproportion which distances the discipline from its true vocation of proposition and permanence.

Does this not seem to continue being totally true?

Título: 23/26 Junio 2011. Campus Ultzama Internacional. Llegadas/Partidas. Textos Previos. vol 1.
Edita: Fundación Arquitectura y Sociedad / T6) Ediciones, Pamplona
Diseño: Carlos Berián
Autor: Rubén A. Alcolea / Jorge Tárrago (¿abstracción y arquitectura = esencia ≠ forma? pp.100-108)
ISBN: 978-84-92409-40-2
Páginas: 227
Tamaño: 17 x 23,8 cm

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