De la ciudad al aire comprimido. Génesis de la fotografía moderna de arquitectura

De la ciudad al aire comprimido. Génesis de la fotografía moderna de arquitectura

El descubrimiento de la fotografía, en 1839, fue definido como un “momento mágico”. La Gazette de France, el 6 de enero de 1839 publicaba en sus páginas el fantástico descubrimiento describiéndolo así:

Anunciamos un importante descubrimiento de Daguerre, nuestro famoso pintor del Diorama. Este descubrimiento participa de lo prodigioso. Altera todas las teorías científicas sobre la luz y la óptica, y llegará a revolucionar el arte del dibujo (…) El bodegón, la arquitectura: ésos son los triunfos del aparato que Daguerre quiere denominar, tras su propio nombre, como el Daguerrotipo. Viajeros: pronto podréis adquirir, quizás a un costo de algunos cientos de francos, el aparto inventado por Daguerre, y podréis traer a Francia los más hermosos monumentos y paisajes del mundo entero.[1]

Y no era para menos. Este nuevo invento permitía “capturar” los lugares más exóticos, traerlos a casa en valiosos álbumes y mostrarlos a los amigos como certificado indiscutible de la hazaña. De esta manera, la fotografía reemplazó a la libreta de apuntes, y los aficionados utilizaron las obras maestras de la arquitectura como sus primeros objetivos fotográficos, como las pirámides de Egipto o la Acrópolis Ateniense[2]. Además, la muy extendida en aquellas fechas “teoría de los espectros” defendía que tanto los objetos como los seres vivos estaban formados por distintas “pieles” o “espectros”, a modo de capas, y que cada fotografía se adueñaba de la más superficial de estas “pieles” para capturarla en el papel. Por eso, las fotografías de lugares lejanos o exóticos permitían poseer a modo de museo, de alguna manera, partes reales de lugares que, hasta el descubrimiento de la fotografía, sólo estaban permitidos a intrépidos exploradores. La arquitectura, como símbolo de los países y culturas lejanas, entró en los hogares europeos por medio de “pedazos” convertidos en papel, que sólo algunos afortunados eran capaces de costear, y que reducían las distancias entre continentes a los escasos centímetros que distancian al observador de la instantánea.

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Título: De la ciudad al aire comprimido. Génesis de la fotografía moderna de arquitectura
Edita: Ra Revista de Arquitectura, número 10, junio 2008, p.23-34.
Autor: Rubén A. Alcolea
ISSN: 1138-5596


[1] Gazette de France, París, 6 enero 1839, n.p.
[2] Adolph Lance, por ejemplo, se mostró tremendamente optimista cuando, en 1852, afirmaba: “Estamos seguros que los arquitectos, para los que el daguerrotipo parece que ya lo ha inventado todo, apreciarán todo el valor que supone la calidad de su ejecución, donde la naturaleza se ha pintado a sí misma, y la gran utilidad para reseñar los munumentos de la antigüedad dotándolos de un material fantástico para su estudio”. LANCE, Adolphe, “Bibliographie. Égypte, Nubie, Palestine et Syrie. Dessins photographiques recueillis pendant les anées 1849, 1850 et 1851 accompagnés d’un text explicatif par Maxima Du Camp”, en Encyclpédie d’architecture, vol. 2, 1852, p. 62.