Makartismo

Makartismo

Colaboración para el número 21 de la revista engawa

(Fotografía del interior del taller de Hans Makart en Gußhausstraße 25, Viena hacia 1875. Österreichische Nationalbibliothek)

Hans Makart (1840-1884) es un pintor olvidado. Quizá su muerte prematura, con apenas cuarenta y cuatro años, tenga algo que ver. También la crítica, siempre más proclive a fijarse (con razón) en la vanguardia. Pero en esa Viena fin-de-siècle que describieron bien Carl E. Schorske y Stefan Zweig, esa álgida y decadente, proletaria y burguesa, popular y aristocrática, cultural y política, escénica y esteticista, esa en donde “la vida artística sustituyó a la acción” y el “arte se transformaba en una religión”, Hans Makart era, con mucho, el más popular e influyente, el árbitro del buen gusto, el líder de la vida artística. Todavía es legendaria la ‘Parade Makart’ en la que miles de vieneses disfrazados por el pintor recorrieron las calles de la ciudad en 1879.

(…)

En esta Viena, el taller de Makart era el lugar donde cualquiera deseaba ser invitado. Era un ambiente obligado para turistas, la nueva burguesía, actores, actrices y damas de la alta sociedad. La alternativa era hacer cola y pagar una entrada para poder visitarlo a partir de las cuatro de la tarde.

Makart había llenado compulsivamente un viejo almacén reformado de todo objeto que llamara su atención en sus viajes. Sin importar procedencia. Ni su valor. Sin distinguir entre original o copia. Era una confusión de mármoles y maderas, de imitaciones de finos chapeados y de dorados viejos, de alfombras y pieles, de armaduras mezcladas con acumulaciones de vasos de porcelana, bronces, candelabros, muebles antiguos, palios y gobelinos entre pinturas sobre caballetes… Makart fue el primero en usar frondas de palmas secas, ramos de hierba, bouquets de flores de cardo, plumas, pompones de lana y mariposas exóticas. (…)

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Título: Makartismo
Edita: engawa
Autor: Jorge Tárrago